29 nov. 2017

Grandes fragmentos XXIX



El neoliberalismo distanció las clases sociales más que nunca. Los pobres al redil y los ricos al paraíso. El capitalismo extremo provocó que los gobiernos dejaran de mirar a aquellos que representaban y se volvieran hacia nosotros. Creamos grandes especuladores financieros que os prometieran riqueza, pero que os robaran todo lo que teníais y os sepultaran bajo millones de deudas. Creamos una nueva casta política que hiciera que la humanidad pensara que merecía ser cuidada. Eso supuso una transición blanda hacia nuevas clases de dictaduras más despóticas que las que el hombre conoció en el pasado. Hoy vivís rodeados de odio, de miedo, de violencia, de suicidios, de hambre, de ignorancia. Los cuatro jinetes ya cabalgan entre vosotros y ni siquiera os habéis dado cuenta. Preferís mirar hacia otro lado.
Cayó el corazón mundial de las finanzas, el World Trade Center, lo que las escrituras sagradas llamaban el Nuevo Templo de Salomón, y desde ese momento, el colapso económico se volvió inevitable. Vamos a provocar la quiebra de los países cerdos y a erigir nuevos templos de poder en lugares que ni siquiera imagináis. La esclavitud sofisticada dejará paso a un golpe de estado global. Os convertiréis en una población de esclavos consentidos, viviréis en un estado de emergencia permanente, os llevaremos hasta el límite del sufrimiento y de la pobreza para que al final vosotros mismos vendáis vuestras almas por un mísero mendrugo de pan. 

David Mateo, definiendo nuestra sociedad en un ataque de optimismo en El linaje de la Luna Negra

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