17 nov. 2015

"A ciegas" de Josh Malerman

Imagina que hay algo ahí fuera, algo tan horrible que provoca la locura a quien lo ve y que le lleva al suicidio. Nadie sabe lo que es, qué forma tiene o de dónde viene, pero sabes que morirás si te encuentras con él y lo ves.

Cinco años han pasado desde que las noticias empezaron a hablar del extraño fenómeno y los pocos supervivientes viven en casas cerradas a cal y canto con las ventanas siempre cubiertas. Malorie y sus dos hijos son de esos supervivientes pero Malorie decide abandonar la seguridad de su encierro para emprender un viaje en busca de un lugar mejor para ella y su pequeña familia. Un viaje a oscuras recorriendo un río, confiando en su instinto y en los entrenados y agudos oídos de los niños, una experiencia que se volverá pavorosa cuando descubran que no pueden confiar en nadie y que hay algo que están oyendo a su lado pero que no deben mirar.

A ciegas es uno de esos libros en los que me llama poderosamente la atención la sinopsis, tanto que no pasaron ni dos días desde que la leí hasta que tuve el libro en mis manos. Y lo devoré. Disfruté muchísimo su lectura, claro que aquí hay que entender como disfrutar el que empatizara tanto con la protagonista y me metiera tanto en la situación que llegué a pasarlo mal en algunos pasajes.

Josh Malerman logra una atmósfera asfixiante perfecta para esta historia, manejando muy bien dos líneas temporales. Por un lado estamos navegando en el río, acompañando a Malorie y a los dos niños en su búsqueda de un lugar mejor en el que vivir. Los tres van con los ojos tapados por vendas y recibiendo multitud de sonidos, unos conocidos y otros no. Sintiendo que hay algo ahí, a su lado, que no saben muy bien qué es pero que los puede matar. Pero no sólo se enfrentan a un terror desconocido, tampoco pueden confiar en las personas que se crucen en su periplo, ya que el hecho de que sigan vivas no implica que no hayan visto a las criaturas y estén enloquecidas.

Por otro lado viajaremos al pasado con Malorie. Ella nos contará cómo empezó el desastre y cómo consiguió llegar a la casa en la que ha sobrevivido todos estos años. Una casa a la que llegó embarazada y  en la que convivió con más personas, supervivientes del exterminio de los primeros días. A ciegas es la historia de sus vivencias, de su aprendizaje en un mundo en el que ya no puede abrir los ojos, de su voluntad de sobrevivir y de sacar adelante a sus hijos.

Muy recomendable esta novela de Josh Malerman, con buen ritmo narrativo y mucho ingenio. No es fácil llenar una historia de este tipo con descripciones cuando estás jugando con personajes que no pueden ver y tienes que darle protagonismo a otros sentidos, ya no sólo el oído, sino también el tacto o el olfato.  Atmósfera asfixiante en la que te impregnas del pánico de los personajes,  con pasajes que llegan a ponen los pelos de punta.


Por cierto, A ciegas tiene un final cerrado, pero no tan cerrado como para pensar que no hay una posible continuación. Quién sabe, a lo mejor nos llevamos una grata sorpresa y continuamos con la historia de supervivencia de Malorie. 

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