20 sept. 2015

Estoy leyendo Dies Irae, de César Pérez Gellida

La acción de este thriller implacable arranca en la peculiar ciudad italiana de Trieste, frontera entre dos mundos. Au­gusto Ledesma elige el que fuera hogar de James Joyce como primer escenario para continuar su siniestra obra, que alimenta del aliento de sus víctimas y de la humillación de sus perseguidores. Hasta allí se trasladará el ins­pector Ramiro Sancho en su frenética y obsesiva persecución de un asesino en serie que parece haber acentuado su voracidad. Entretanto, al otro lado de la frontera, el psicó­logo criminalista y exagente del KGB Armando Lopategui, «Carapocha», recorrerá las calles de Belgrado junto a su hija y ahora discípula con el propósito de zanjar cuentas con un pasado despiadado del que no logra despojarse. En otra vuelta de tuerca, a través de fugaces viajes en el tiem­po, descubriremos cómo se fraguó la relación entre Pílades y Orestes y asistiremos a su sorprendente desenlace.
Tras el rotundo éxito de Memento moriprimera parte de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne, César Pé­rez Gellida nos conduce de nuevo por los complejos labe­rintos que conforman la mente criminal desde los ojos de sus protagonistas, ya sean víctimas, asesinos en serie, ge­nocidas o quienes les persiguen. El inesperado desarrollo de los acontecimientos obligará al lector a pasar páginas en una ineludible búsqueda de respuestas.
Haciendo gala de un particular estilo cinematográfico aclamado por la crítica literaria, el autor nos envuelve en una trama adictiva, tejida a partir de un argumento sólido y pespunteado de poemas y canciones que componen una singular banda sonora del crimen.
Como ya os comenté en la reseña de Memento Mori, que podéis leer aquí, no iba a pasar mucho tiempo para empezar la lectura de Dies Irae. Tras unos cuantos capítulos leídos puedo decir que esta segunda parte me está gustando tanto como la primera y que tengo el mismo nivel de enganche. Tener la posibilidad de volver a encontrarnos con Carapocha, Sancho y Orestes es una auténtica gozada.
César Pérez mantiene el marcado estilo cinematográfico, con sus referencia musicales que ya son marca de la casa. Veremos cómo se desenvuelve en esta segunda parte de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario.