19 ago. 2015

"Aniquilación" de Jeff VanderMeer



La trilogía Southern Reach comienza con esta novela breve titulada Aniquilación. En ella conoceremos la existencia del Área X, un lugar deshabitado de vegetación salvaje cuyo acceso está prohibido y en la que ocurren extraños sucesos.


La agencia estatal Southern Reach ha enviado durante años diversas expediciones buscando respuestas a los misterios de la zona, pero por unos motivos o por otros todas esas expediciones han acabado en fracaso: suicidios, la locura en sus miembros que han acabado asesinándose entre sí o en el mejor de los casos, los pocos exploradores que han conseguido volver no son las personas que eran al marcharse.


En esta historia conoceremos a la expedición número doce, un grupo formado por cuatro mujeres: una antropóloga, una topógrafa, una psicóloga y una bióloga que es la narradora de esta historia. Su misión es internarse en el Área X para cartografiar el terreno, recolectar muestras y anotar sus impresiones en un diario personal. ¿Qué ocurrirá con esta expedición? El misterio está servido.


Aniquilación es la novela de género de Jeff VanderMeer que está causando furor actualmente. Lo malo es que si buscas una reseña entusiasta sobre ella en este blog no la vas a encontrar. Su lectura me pareció aburrida, predecible y, ya sé que suena muy raro, descortés.


Una de las peculiaridades que presenta esta historia es que en ningún momento conoceremos el nombre de sus protagonistas, por lo que nos tendremos que acostumbrar a leer cómo se refieren a unas y otras por su profesión.  Hay quien ensalza este recurso del escritor pero a mí me ha parecido un gesto muy descortés. Soy de las que leo antes de dormir, si te vas a meter en mi cama por lo menos que seamos formalmente presentados. Fuera de bromas, la cosa se podría haber quedado ahí, en una peculiaridad, si no fuera por la ausencia de presentación y desarrollo de sus personajes. Otro lector me podría decirme que la bióloga, que para algo es la narradora de la historia, sí cuenta parte de su vida, que incluso nos habla de su marido que formó parte de la expedición anterior, pero Jeff VanderMeer nos ha querido presentar una mujer tan, pero tan peculiar, que ya directamente cae en lo ridículo.


Una vez dados por perdidos a los personajes nos queda centrarnos en el Área X, una zona de vegetación exuberante con unas localizaciones especialmente peculiares y peligrosas en las que se desarrollan los misteriosos sucesos. De estas zonas destaca una torre con la que vamos a dar muchas vueltas, empezando con que sólo para la
bióloga es una torre y para el resto de compañeras un túnel. La realidad es que es una torre invertida como la que hay en el Palacio da Regaleira, en Sintra, Portugal, un lugar espectacular que recomiendo visitar. Supongo que aquí depende del bagaje del lector y habrá a quien le asombre la ocurrencia del escritor de incluir una localización así. A mí me cansó tantas vueltas con la dichosa torre-túnel y eso que lo que ocurre dentro de ella ayuda a levantar un poco la historia.


Tampoco me ha gustado el ritmo narrativo. Me he quedado con la sensación de que hay dos escenas destacables y el resto es relleno, y eso en una novela de poco más de 250 páginas. Con la premisa con la que arranca esta historia tenían que ser 250 páginas trepidantes en las que no pudieras ni respirar…. pero no, hay pasajes absolutamente soporíferos que dan ganas de saltárselos (sí, me refiero especialmente a los de la vida de la bióloga, que nos deja muy claro que prefiere mirar una charca antes que relacionarse socialmente).


Llegados a este punto os preguntaréis si salvo algo de Aniquilación y la respuesta es que sí, sin duda me quedo con la atmósfera de la novela. VanderMeer consigue una sensación opresiva y un nivel de desasosiego digno de elogio. Hay quien la compara con la serie “Lost” y creo que la comparación es acertada. 


La segunda y tercera partes de esta trilogía se titulan Autoridad y Aceptación y ya están publicadas por la editorial Destino. No voy a afirmar categóricamente que no vaya a leerlas, pero dudo que nuestros caminos se crucen. Hasta la próxima, Jeff VanderMeer.        

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