14 may. 2015

El sendero del horror de Javier Nuñez



Siempre digo que el terror como género es vasto e infinito. En él puedes encontrar terribles criaturas, engendros de todo tipo, casas encantadas con su fantasma correspondiente o los más sanguinarios asesinos, pero hay un terror que siempre pone los pelos más de punta, esas historias que suenan cercanas en las que nos vemos reflejados en el protagonista o nos recuerda a alguien de nuestro día a día. Personajes que tienen una vida normal, con sus familias, sus trabajos, sus rutinas y que de repente se ven envueltos en unos sucesos que escapan a la racionalidad y provocan el miedo. 


Este terror cotidiano es el que ha encerrado Javier Nuñez en los dos relatos que componen El sendero del horror: A contrarreloj y Moneda maldita


En A contrarreloj conoceremos a Emilio, un profesor separado inmerso en su rutinaria soledad. Su vida transcurre entre su hogar y sus clases en el instituto en una absoluta normalidad hasta que un día recibe un mensaje de auxilio en las más extrañas circunstancias: a través de su impresora apagada. Lo que en principio puede sonar a broma de sus alumnos se vuelve cada vez más tétrico cuando nuestro profesor presencie cómo se escribe otro mensaje en la pizarra sin que haya nadie más en el aula o empiece a escuchar una voz pidiéndole ayuda desde las alcantarillas. Emilio no se lo piensa mucho y acude en su ayuda, internándose en las alcantarillas donde descubrirá dos cosas: que todo lo que ha vivido no le ha ocurrido sólo a él y que en el subsuelo puede encontrar su peor pesadilla.


Moneda maldita es la historia de Abelardo, un chico que de camino al trabajo se encuentra con una antigua moneda. Sin pensarlo mucho, Abelardo decide quedársela sin imaginarse que esa moneda maldita encierra el deseo de venganza de su primer dueño y que busca su muerte. Deshacerse de la moneda no será nada fácil y junto a su novia, Abelardo tendrá que hacer frente a una situación crítica.


Tanto A contrarreloj como Moneda maldita son dos buenos relatos con los que podemos comprobar que a Javier Núñez esto de escribir se le da bien. Es muy minucioso y no escatima en descripciones consiguiendo que te imagines a la perfección toda la escena y que conozcas al personaje profundamente, además de que da un ritmo muy adecuado a sus relatos sin que en ningún momento decaiga la historia y consiguiendo así que te enganches a su lectura y no quieras soltarlo hasta haber leído el desenlace. Me ha gustado especialmente cómo introduce el elemento sobrenatural, sobre todo en el primer relato, donde nuestro profesor pasa de considerar todo una broma a plantearse el rescate de la persona que le está pidiendo auxilio. Tal vez me hubiera gustado que esta parte en las dos historias se desarrollara de una forma más lenta, pero creo que el hecho de ser relatos y por lo tanto con una extensión más corta lo hace más complicado, por lo que ahora tengo ganas de leer a Javier en una novela larga, donde tenga espacio para desenvolverse a su antojo. 


Podéis encontrar las historias de Javier Núñez en su blog, https://entrelosescombros.wordpress.com y en Amazon a muy buen precio.

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