6 abr. 2015

Estoy leyendo Salamina, de Javier Negrete



Dicen que a la tercera va la vencida y en mi caso se ha cumplido a rajatabla. Por dos veces he dejado esta novela de Javier Negrete al poco de empezarla y no, no es porque no tenga un comienzo que enganche ni nada por el estilo, más bien ha sido víctima de las circunstancias. La primera porque me fui de vacaciones y preferí llevarme un libro más liviano, la segunda es que lamentablemente Terry Pratchett decidió coger la mano de Muerte y abandonar nuestro mundo-bola. Como muchos de los que leéis este blog, he lamentado su muerte como cuando se va alguien muy querido, por lo que no se me ocurrió mejor homenaje que leer Mort, una grandísima historia de este maestro.

Así que aquí estoy. El tercer intento ha arraigado y me encuentro con esta historia de griegos entre mis manos: Salamina.



Año 480 antes de Cristo: el Imperio persa declara la guerra a los estados griegos que no se rinden ante el emperador Jerjes, hijo del gran Darío. El general Temistocles, demócrata convencido, comanda la flota que luchará en el estrecho entre Salamina y Atenas para frenar los planes expansionistas de Jerjes, el temible emperador persa que aspira a dominar todo Oriente. La flota que crea Temístocles, formada por bravos soldados atenienses y espartanos, derrota al enemigo, muy superior en número, tras una jornada de lucha descarnada. La astucia de la guerrera Artemisia y su traición a Jerjes serán cruciales en la batalla final. Es una apasionante crónica novelada, fiel a los hechos que rodearon a la batalla naval de Salamina y a los hombres que lucharon en ella.  



Y es una completa gozada, la verdad, una de las mejores maneras de acercarnos a ese convulso momento histórico en el que los griegos, que no formaban un país sino ciudades-estados, plantan cara a los persas, y es que la forma en que está contada Salamina es un puro disfrute para el lector, sin duda merecedora del premio “Espartaco” a la mejor novela histórica 2009. Un viaje en el que sientes cada peculiaridad de la política, de la sociedad… por sentir, sientes hasta las enormes batallas. Un ejemplo del buen hacer de Javier Negrete, que de estas cosas sabe y además, sabe contarlas.  

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