7 ene. 2015

Lecturas del 2014

¡7 de Enero! Otro año más hemos sobrevivido a la vorágine navideña y hemos puesto a cero muchos contadores. ¿Qué tal los propósitos para este año? ¿Alcanzables? ¿Caéis como yo en los tópicos de ir más al gimnasio y alcanzar de una vez por todas un nivel de inglés adecuado? Mientras nos desentumecemos y nos ponemos a ello vamos con algo más agradable: echamos la vista atrás para ver con qué libros y con qué autores nos hemos encontrado en el 2014.



Siguiendo la costumbre me propuse leer la redonda cifra de 50 libros y esta vez lo he alcanzado, 50 libros exactos. Una vez más veo que soy una lectora de género empedernida y aunque algún clásico se ha colado en la lista los libros de fantasía, terror y ciencia ficción campan a sus anchas. Me he encontrado con auténticas joyas, lecturas que me engancharon y no me soltaron y sólo hay cuatro títulos con los que no acabé con buen sabor de boca.


De estos cuatro libros, dos me parecieron muy flojos: Todos los santos de Charles Williams y La ciudad del grabado de K.J. Bishop. El primero creo que no ha envejecido nada bien y no dice mucho a un lector actual y el segundo peca de fallos propios de una primera novela. Me gustaron muchos los personajes de Bishop y las tramas que desarrollan cada uno, pero eché de menos una trama superior que englobase todas ellas. Los otros dos directamente fueron una perdida de tiempo: La cura mortal, la tercera parte de El corredor del laberinto de James Dashner y La ciudad de N de Leonid Ivanovic Dobycin. Dashner directamente es que no ha sabido cerrar la trilogía manteniendo el nivel de tensión que había en los dos primeros libros y con La ciudad de N no tuve una buena aproximación a la literatura rusa. Me dejó completamente fría y como si no hubiera leído nada.

En el otro plato de la balanza hay un buen montón de títulos que me encantaron y que me parecen auténticas joyas, desde ese infierno de maquetación de La casas de hojas de Mark Z. Danielewski a esa obra maestra que es Axiomático de Greg Egan, pasando por las dos novelas cortas que vieron la luz de Sanderson, Legión y El alma del emperador. Espero con ansias que Legión salga adelante en una novela larga porque te quedas con ganas de muchísimo más. Y por supuesto los escritores patrios dando clases de estilo: Extraños eones de Emilio Bueso está a caballo entre la patada en la boca del estómago y la mayor delicatessen del terror. Somoza tocó el cielo de los escritores con Clara y la penumbra y Marc Pastor me dejó con la boca abierta en La mala mujer, lo mismo que me ocurrió con El libro de Ivo de Juan Cuadra Pérez. Espero ver pronto la continuación de esta historia en las librerías.

Ha sido un buen año también para las antologías. Mañana todavía me apasionó, así como las publicadas por la editorial Kelonia: Frankenstein. Diseccionando el mito es un repaso perfecto al grandísimo clasico de Mary Shelley y Fuenlabrada Steampunk es un agradable paseo hacia el futuro-pasado del vapor y la estética victoriana.

Un año donde también he tenido reencuentros: Carlos Sisí continuó su saga Los caminantes y no pude faltar a la cita. Con Pratchett me
eché unas risas en El asombroso Mauricio y sus roedores sabios, viví una auténtica aventura con recuerdos a viejas partidas de rol en La costilla de Caín de Miguel Ángel Moreno y volví a disfrutar del estilo tan peculiar que tiene escribiendo Ismael Martínez Biurrun en Un minuto antes de la oscuridad.

En fin, voy a ir cortando que va a salir una entrada kilométrica por lo que mis más sinceras disculpas a los que se quedan fuera. En resumen ha sido un buen año en lo que ha lecturas se refiere, me quedo con muy buen sabor de boca y espero ir en la misma senda en este nuevo año que estrenamos.

El listado completo lo podéis encontrar en anobii.

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