25 jun. 2014

Hasta la vista, Ana María Matute

A las puertas de los 89 años nos ha dejado Ana María Matute. Nos ha dejado con 15 novelas y 28 relatos cortos pero queríamos más.  Hoy muchos sentimos que se nos ha muerto un abuela, una abuela muy querida que nos contaba fábulas antes de irnos a dormir.

Reconocida con multitud de premios como el Cervantes que ganó hace 3 años y dueña y señora del asiento K de la Real Academia Española, Ana María Matute ha hecho lo indecible por la literatura fantástica, ese género tan despreciado en la literatura española. Dama curtida por una durísima vida que no perdió la capacidad de soñar. 

Te echaremos de menos. Y como han ilustrado Pequod Llibres 


23 jun. 2014

Estoy leyendo Frankenstein. Diseccionando el mito, de VV.AA

Tengo que reconocerlo, no he empezado con buen pie mi inmersión con autores rusos. La ciudad de N me ha dejado un tanto fría. Tal vez tenga que seguir el consejo de primero empaparme bien en el contexto histórico pero es que anoche terminé su lectura y me ha dejado igual que antes de leerlo. En vista del fracaso voy a cambiar completamente de tercio y es que no puedo resistirme a esta novedad de Kelonia, una revisión del mito, otras perspectivas de esa increíble historia que escribió Mary Shelley.

Lunes 22 de Junio. Entre mis manos está Frankenstein. Diseccionando el mitoAntología coordinada y prologada por J.E. Álamo y Voro Luzzy
Sus autores: Víctor Blázquez, Carlos J. Lluch, Fernando López Guisado, Marta Junquera, David Rozas, Javier Trescuadras, José Javier Zamora, Juan Antonio Román, Laura López Alfranca, Francis Novoa, Manuel Martín, Rubén Pozo y Liliana Galvanny.  
Sus ilustradores: Karol Scandiu, CalaveraDiablo, Daniel Medina, Gema García Ingelmo, Alexis Pujol y Begoña Fumero. 
Epílogo de Alfonso Zamora. 
Mary Shelley ansiaba la inmortalidad. La autora emuló a Prometeo y arrebató la chispa divina para inocular vida a la muerte.

Ella es inmortal, Victor Frankenstein es inmortal y la Criatura, que ni siquiera mereció un nombre, es una pesadilla a la que todos volvemos una y otra vez.

Mary y Victor fallecieron hace mucho, pero la Criatura no. No puede. El fuego que prendió su vida ha pasado a otros autores; creadores de historias que retoman la figura torturada del ser repudiado. Relatos donde se perpetúa la maldición de un ser que deambula por el tiempo y el espacio sin que nadie lo libere de su destino oscuro, porque es justo lo que deseamos contemplar en nuestras pesadillas.
Bienvenidos al infierno del que no tiene nombre, contemplad su dolor y rezad para que vuestro sueño no se vea perturbado... en exceso.
Desde aquí, gracias a la editorial Kelonia por darme la oportunidad de disfrutar de este libro antes de su publicación que está anunciada para el 30/06, pero podéis haceros con ella en preventa hasta el 29/06 con un 5% de descuento en su web.

20 jun. 2014

El castillo de Otranto

Conrado, el débil hijo de Manfredo el señor de Otranto, muere antes de contraer matrimonio con Isabella. Una antigua maldición que pesa sobre la familia hace su aparición y provoca que Conrado fallezca aplastado por un yelmo gigante caído del cielo. Ante la posibilidad de que desaparezca su estirpe Manfredo, en un ataque casi de locura, decide divorciarse de su mujer Hipólita y casarse con Isabella, quien escapa y se esconde en un monasterio cercano. En su huida conocerá a Teodoro, quien hará lo posible para salvar a la muchacha mientras intenta salvar su propia vida. 


El castillo de Otranto es una novela de 1764 considerada como el texto que inaugura el terror gótico, de hecho si eres aficionado a este género literario encontrarás los elementos que luego se repiten en las historias que vinieron detrás: el castillo encantando, las maldiciones, los fantasmas y presencias, las criptas, las doncellas en peligro, los tiranos enloquecidos, etc, etc. El problema que tiene El castillo de Otranto es que no ha envejecido todo lo bien que debería y al lector actual le puede chirriar bastante la trama y cómo está contada, incluso con pasajes que pueden llevar a la mofa, pero no se merece ni mucho menos dejarla caer en el olvido. Cualquier lector amante del género tendría que acercarse a ella y disfrutarla con la mente abierta, incluso hacer de su lectura un homenaje a su autor, Horace Walpole, quien nos hizo un precioso regalo al abrirnos las puertas a este tipo de literatura. 


“-¡Oh, señor! -replicó un torrente de voces-. ¡El príncipe! ¡El príncipe! ¡El yelmo!¡El yelmo! Impresionado por estos lamentos y temiendo no sabía qué, avanzó apresuradamente. Mas ¡qué visión para los ojos de un padre! Contempló a su hijo despedazado y casi sepultado bajo un enorme yelmo, cien veces mayor que cualquiera hecho para un ser humano, y ensombrecido por una cantidad proporcional de plumas negras. El horror de aquel espectáculo, la ignorancia de los circunstantes sobre cómo había acaecido la desgracia y, ante todo, el tremendo fenómeno que tenía ante él, dejaron al príncipe sin habla. Su silencio se prolongó más de lo que cabría atribuir al dolor. Fijó sus ojos en lo que en vano hubiera querido que fuese una visión, y pareció menos afectado por su pérdida que sumido en la meditación a propósito del insólito objeto que la ocasionara. Tocó y examinó el yelmo fatal, pero ni siquiera los restos sangrientos y despedazados del joven príncipe consiguieron que Manfredo apartara los ojos del portento que tenía ante sí. Quienes sabían de su gran afecto por el joven Conrado, estaban tan sorprendidos por la insensibilidad de su príncipe como por el milagro del yelmo. Trasladaron el desfigurado cadáver al salón sin haber recibido orden alguna de Manfredo. Éste tampoco dedicó la menor atención a las damas que permanecían en la capilla, y no mencionó a su esposa ni a su hija, aquellas desdichadas princesas."

16 jun. 2014

Estoy leyendo La ciudad de N, de Leonid Dobychin



El primer fin de semana de la Feria del Libro de Madrid lo aproveché para aumentar mi biblioteca con unos cuantos escritores rusos, que hasta ahora no estaban muy representados en mis estanterías. Un pequeño gran giro de lo que estoy acostumbrada a leer pero así tiramos fronteras y descubrimos otras formas de escribir. La primera historia que voy a leer es una novela cortita, la única de su autor, que tiene dos colecciones de relatos y que ha traído a nuestro país la editorial Nevsky.



Lunes 16 de Junio de 2014. Entre mis manos está "La ciudad de N" de  Leonid Dobychin


El “descubrimiento” de Dobychin en la década de los años noventa del pasado siglo viente, supuso un revulsivo para la literatura rusa. Autor maldito, prohibido por el régimen estalinista, la obra de Dobychin había sido borrada de la historia de la literatura del país. Hasta entonces sus libros habían circulado únicamente en ediciones piratas, e incluso mecanografíados, entre un selecto grupo de autores y de intelectuales. 
Existen pocos autores que, con una obra tan breve, hayan ejercido una influencia tan relevante en la última generación de escritores rusos (Sorokin, Yeroféiev, Pópov...). Autor de un puñado de cuentos y de esta única novela, LA CIUDAD DE N, Dobychin despliega una inaudita capacidad de concreción en la descripción de una sociedad de provincias rusas en la convulsa época revolucionaria. La novela, a modo de tapiz puntillista, logra evocar con un puñado de detalles en apariencia superficiales las complejas interacciones humanas que rodean la vida del protagonista, un niño que, en el transcurso de la misma, se convierte en un joven, y que es testigo de los profundos cambios que unos hechos en apariencia desconectados de su vida poseen para él y los que le rodean. 

Novela famosa por la ambigüedad con la que se enfrenta a los hechos políticos que retrata, observándolos de lejos, pero logrando a la vez convertirlos en su principal tema, su estilo ha sido comparado con los de Nabókov o incluso Proust. La actual traducción, de Inés Goñi Alonso, logra mantener el grado exacto de precisión, ambigüedad y concreción que precisa el estilo del autor. 
Una novela cuya tardía influencia en la literatura rusa actual resulta incalculable.


Veremos que tal la incursión por tierras rusas… por lo menos me he esperado al verano para hacerlo.

12 jun. 2014

La costilla de Caín



Madrid, principios del siglo XX. Un diplomático aparece muerto en su despacho en extrañas circunstancias. Presenta una herida en su costado, una herida imposible para alguien que ha muerto pisando el suelo de su vivienda, una dentellada semejante a la de un tiburón. Averiguar la verdad sobre lo ocurrido parece una misión imposible menos para un hombre, el biólogo John Baldinger, un erudito que ya se ha visto cara a cara con lo extraño. 


Acompañado de Raúl Sibeud, un intento de actor de teatro que sobrevive a base de picardía, de Sybil, una mujer de armas tomar y del Inspector Arrazaga y del padre Dantas, Baldinger hará frente a enemigos que buscan acabar con el orden mundial y que no dudan en servirse de un depredador terrible que se esconde en las sombras y que ha sembrado la destrucción desde tiempos muy remotos.


La costilla de Caín es un delicioso libro de aventuras que atrapa y no suelta al lector ni a la de tres, con  un ritmo de narración que combina muy bien pasajes de acción trepidante con otros de investigación en los que sientes la tensión de los personajes. La ambientación en el Madrid de 1915, una ciudad que se va incorporando a la modernidad y que mira de reojo a  la Gran Guerra que asola Europa, suma puntos a esta historia y resulta un muy buen escenario para el misterio y la fantasía que encierra esta novela.


Pero si hay un punto en el que brilla Miguel Ángel Moreno con esta novela es en la creación de personajes. Desde el profesor Baldinger hasta el padre Dantas, pasando por Raúl, Sybil y el Inspector Arrazaga, todos tienen un carácter definido y rico, y por qué no decirlo, con un encanto especial que hacen que te encariñes. Tampoco podemos dejar de lado a los antagonistas que compensan perfectamente la balanza en esta historia de héroes y villanos.


En definitiva, estamos ante uno de esos libros que hacen muy buena compañía. Una aventura que nos contará Raúl Sibeud tal y como la vive en la que encontraremos un buen misterio aderezado con mitología, conjuras y asesinatos. Una lectura con la que disfrutar y desconectar del día. Sólo espero que Miguel Ángel Moreno convierta a La costilla de Caín en el primero de una saga y nos volvamos a encontrar con Baldinger, Raúl y Sybil. 

Séptimo libro finalizado este año. Quedan 43 para alcanzar la cifra propuesta en el reto “Leamos 50 libros”

3 jun. 2014

El guardián entre el centeno



Tengo que reconocer que siento una fascinación especial por los libros prohibidos. En general los libros son unos objetivos peligrosos ya que nos hacen soñar con otras realidades y encierran ideas, pero sólo unos elegidos se llevan el Sambenito de ser catalogados como prohibidos. Este libro de Salinger es uno de ellos, algo que no está exento de ironía ya que es a la vez uno de los libros más leídos y más recomendados y su lectura forma parte de los estudios secundarios y universitarios de Estados Unidos.

El guardián entre el centeno narra la historia de Holden Caulfield, un adolescente de familia acomodada que no está pasando por su mejor momento ya que acaba de ser expulsado del colegio. Antes de volver a casa decide pasar un par de días en Nueva York. En estos dos días conoceremos todos los pensamientos de Holden y las relaciones que mantiene con su familia, amigos, compañeros del colegio y hasta con un antiguo profesor, unas relaciones marcadas por la peculiaridad de su carácter.

Holden es un chaval inteligente con un alto concepto de sí mismo que le provoca dificultades para sociabilizar y relacionarse con los demás, un sentimiento de superioridad que destroza amistades y noviazgos. A eso tenemos que unirle un nulo interés por los estudios, falta de metas y una gran reticencia a aceptar la autoridad que hacen que el chico tenga un futuro bastante oscuro. Sí, querido lector, básicamente tenemos una bomba de relojería andante a la que normalmente llamamos adolescente.

Y precisamente ahí reside lo que hace tan popular a esta historia. Salinger nos muestra sin tapujos en un lenguaje directo que utiliza con naturalidad palabras mal sonantes lo que vive y siente este adolescente, con sus vicios y sus virtudes, desde sus estudios hasta su relación con el sexo. Nos permite a nosotros, los lectores, asomarnos desde los ojos de Holden y recorrer con él las calles y algún antro de Nueva York buscando chicas e intentando conseguir alcohol mientras se fuma un cigarro, lo que precisamente trajo tan mala fama a la novela. En una sociedad conservadora y puritana que irrumpa un escritor con un personaje tan alejado del ideal de lo que tenía que ser la juventud tuvo que levantar ampollas. 

Por si esto no fuera suficiente, El guardián entre el centeno cuenta con su leyenda negra. Parece ser que es el libro que todo buen asesino psicópata tiene en su mesilla, como lo fue en los  casos de John Hinckley Jr., que intentó asesinar a Ronald Reagan, y de Mark David Chapman, que asesinó a John Lennon y quien se veía reflejado en Holden Caulfield en parte. La otra parte era en el Diablo ni más ni menos. 

Pero con leyendas negras o sin ellas, a este libro hay que acercarse y disfrutar de la historia que encierra. Hay que conocer a Holden, un gran personaje de la  Literatura Universal. Además creo que esta historia hay que leerla dos veces en la vida: una cuando estás en plena fase de adolescencia y otra cuando ya eres un adulto hecho y derecho y tienes en el buzón facturas a tu nombre. Y es que al final todo depende del punto de vista. 

Sexto libro finalizado este año. Quedan 44 para alcanzar la cifra propuesta en el reto “Leamos 50 libros”