21 ago. 2013

Embassytown. La ciudad embajada

En un remoto planeta, prácticamente en los confines del universo, se erige Ciudad Embajada, un emplazamiento colono humano protegido del aire irrespirable por una cúpula y rodeado por la ciudad de los extraterrestres, los Ariekei, también llamados mucho más respetuosamente los Anfitriones.

La relación entre los colonos y los Anfitriones es absolutamente cordial y de colaboración mutua lo que facilita el estudio y la comprensión del más que complejo idioma de los Anfitriones, un lenguaje que supuso todo un reto para los lingüistas quienes durante años fueron completamente incapaces de comunicarse con ellos. Los Ariekei tienen la particularidad de tener dos bocas, una más atrofiada que otra, pero utilizan ambas para comunicarse lo que les permite emitir dos palabras a la vez. Este imposible para un humano normal y corriente se solucionó con la creación de los Embajadores, humanos modificados genéticamente, en su mayoría gemelos, entrenados para comportarse como si una sola persona fueran, como una sola mente.

Y será precisamente un Embajador el que rompa el equilibrio entre los Anfitriones y los humanos, desencadenándose un cataclismo que pondrá en peligro la existencia de Ciudad Embajada y de todos los colonos que en ella residen.

Esta novela de China Miéville, autor que debe tener ya problemas para colocar todos los premios que gana en su casa, es un canto absoluto al poder del lenguaje y a los desastres que conllevan la falta de comunicación. La creatividad que esgrime Miéville en esta novela es apabullante ya estemos hablando del escenario, de los personajes o de la trama en sí, aunque también es justo decir que tenemos que tener en cuenta a quién estamos leyendo. Con esto quiero trasmitir un cierto "aviso para navegantes": a la obra de Miéville hay que acercarse sin prisas, saboreándola como haríamos con un buen vino, y además tenemos que jugar con sus reglas: nos dará pistas, explicaciones y descripciones en el momento en que lo considere oportuno, lo cual a priori nos puede provocar un estado digamos que incómodo, pero al final, todo, absolutamente todo, valdrá la pena.

Como comentaba la creatividad con la que está impregnada la historia de Embassytown es espectacular. La
descripción de la ciudad de los nativos Ariekei llamó mi atención tanto que leía los párrafos varias veces. Una ciudad orgánica, viva, desde las edificaciones a los generadores de energía, que también puede enfermar y morir. ¿Se puede uno imaginar a un edificio enfermo? En esta novela sí, y claramente.
Los personajes no se quedan atrás. Desde Avice, la navegante que nos sirve de protagonista y nos cuenta la historia, pasando a los Embajadores y su relación tan particular, que cae incluso en lo aberrante, que mantienen entre ellos. Finalizando en los Ariekei, unos seres cuyo lenguaje no puede dar forma a la mentira pero que evolucionaran de una manera asombrosa.

Y así, una vez que nos hemos perdido por las calles de Ciudad Embajada y que conocemos a todos sus pobladores, Miéville nos lanza una trama donde las intrigas políticas y los giros argumentales terminan consiguiendo que nos planteemos nuestra propia ideología y que demos una importancia a la comunicación que probablemente no dábamos antes. Es imposible no hacer paralelismos entre la situación que se plantea en este libro con los colonialismos que se han dado a lo largo de la Historia. Igualmente no podemos dejar de lado una cierta moralidad que se destila de esta historia que nos hace pensar sobre nuestra propia condición humana. 

Embassytown es la segunda novela que cae en mis manos de este escritor. La primera fue "La ciudad y la ciudad" y he confirmado la sensación que me quedó: Miéville es un escritor complejo y fascinante que hay que seguir y creo que fue una magnífica idea por parte de Fantascy, el nuevo sello de la editorial Mondadori, comenzar su andadura con esta historia. Esperemos que nos lleguen más traducciones de este escritor, al que por cierto no debe ser nada fácil traducir, por lo que mi reconocimiento por la labor realizada. 

Buscando la portada del libro he encontrado la ilustración de un Ariekei en el blog whatsfictionbook.  Me ha parecido tan buena y tan cercana a la imagen que formé en mi mente que no he podido dejarla fuera de esta reseña. 

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