2 ago. 2012

Annabel Lee

Si la última vez que hablamos de música en este blog mencionamos la influencia de la obra de Goethe, Fausto, en la banda norteamericana Kamelot, esta vez nos quedamos mucho más cerca con uno de los grandes grupos de este país y de cómo les influyó el maestro del terror por excelencia: Edgar Allan Poe.

Al grupo se le pueden enmarcar en la Movida madrileña entre los años 80 y 90 y está considerado como uno de los más importantes entre los grupos de rock españoles. Siete de sus canciones se incluyeron como de las mejores del pop-rock español en una lista de 200 de la revista Rolling Stone. No podemos hablar de otros que no sean Radio Futura

La canción de Annabel Lee es el resultado de poner música a un hermoso poema de Poe, uno de esos poemas que ponen los pelos de punta y que llegan al alma. Sólo queda recordar y disfrutar.


Hace muchos muchos años en un reino junto al marhabitó una señorita cuyo nombre era Annabel Leey crecía aquella flor sin pensar en nada másque en amar y ser amada, ser amada por mi.
Éramos sólo dos niños mas tan grande nuestro amorque los ángeles del cielo nos cogieron envidiapues no eran tan felices, ni siquiera la mitadcomo todo el mundo sabe, en aquel reino junto al mar.
Por eso un viento partió de una oscura nube aquella nochepara helar el corazón de la hermosa Annabel leeluego vino a llevársela su noble parentelapara enterrarla en un sepulcro en aquel reino junto al mar.
No luce la luna sin traérmela en sueñosni brilla una estrella sin que vea sus ojosy así paso la noche acostado con ellami querida hermosa, mi vida, mi esposa.
Nuestro amor era más fuerte que el amor de los mayoresque saben más como dicen de las cosas de la vidani los ángeles del cielo ni los demonios del marsepararán jamás mi alma del alma de Annabel Lee.
No luce la luna sin traérmela en sueñosni brilla una estrella sin que vea sus ojosy así paso la noche acostado con ellami querida hermosa, mi vida, mi esposa.
En aquel sepulcro junto al maren su tumba junto al mar ruidoso.
Hace muchos muchos años en un reino junto al marhabitó una señorita cuyo nombre era Annabel Leey crecía aquella flor sin pensar en nada másque en amar y ser amada, ser amada por mi.

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