9 may. 2011

El tiempo entre costuras


Sira Quiroga es una joven modista madrileña acostumbrada a sobrevivir con su trabajo desde que era una niña en la España de los tiempos anteriores al Alzamiento. Hija de una madre soltera con una complicada relación amorosa a sus espaldas, Sira cambiará el predecible futuro de su vida cuando decide seguir al hombre de mundo que le ha robado el corazón y el sentido común hasta la exótica Tánger. Sin embargo los planes no llegarán a buen puerto y Sira, abandonada y con una deuda enorme sobre su espalda, se trasladará a Tetuán, centro del Protectorado Español en Marruecos.

En Tetuán Sira comenzará una nueva vida haciendo lo que mejor sabe hacer, trabajar con sus manos dando forma a las telas, y con la ayuda de las nuevas amistades que entrarán en su vida creará un taller para clientas selectas de diversos orígenes, estableciendo una red de amistades y de conocidos que no pasará desapercibida en los preámbulos de lo que ya suena a guerra europea.

Sira, la humilde modista madrileña cargada de problemas, mutará en una segura y glamourosa mujer envuelta en complicadas tramas de espionaje, creando con sus manos hermosos vestidos mientras sus ojos y sus oídos buscan cualquier tipo de información que haga que la balanza se vuelque hacia el lado adecuado.

Pocas presentaciones necesita la obra de María Dueñas “El tiempo entre costuras”. Sus más de 30 ediciones han encumbrando a esta novela como un bestseller nacional, cosechando muy buenas críticas a las que me uno pero con matices. Desde luego tenemos que reconocer a María Dueñas la enorme capacidad que ha demostrado para trasladarnos a los escenarios de la época, desde Madrid a Tetuán. Las descripciones son tan ricas que los colores, los olores y hasta los ruidos salen de las páginas y te envuelven, incluso tienes la sensación de cómo deben ser al tacto las telas con las que trabaja Sira. Estas descripciones sientan las bases para la historia utilizando tramas muy diferenciadas a las que María Dueñas trata de una forma peculiar, ya que las escritora las desarrolla hasta el agotamiento, momento en el cual hay un corte fácilmente apreciable más propio de un final de libro que de un final de capítulos. Sin embargo, y hecho que estoy por clasificar de milagroso, estos cortes abruptos no destrozan el ritmo de la novela en la que hay espacio hasta para giros inesperados con apariciones de conocidos de otros lugares, de otras vidas.

Y ya que mencionamos a conocidos que aparecen, hablaremos también de sus personajes. En “El tiempo entre costuras” la colección de personajes que tiene cabida es extensa y variopinta, desde la casera vuelta de todo de ayuda inestimable hasta la compleja Rosalinda Fox. Desde el estrato más bajo de la sociedad hasta la flor y nata, pero todos comparten un punto en común: son luchadores, personas que han tenido que hacer frente a todo lo que les ha venido en su vida y han sobrevivido.
El personaje de Sira Quiroga es lo que tiene que ser, ni más ni menos. Tal vez se eche de menos más carisma en la protagonista ya que cubrirla de tanta normalidad hace que el personaje sea un tanto gris.

Llegamos al final de esta crítica para dedicarnos precisamente al final de “El tiempo entre costuras”. Por decirlo de una manera suave, esta novela no se merecía un final tan mediocre, tan insulso y de tan película de fin de semana a la hora de la siesta. Incomprensible la incapacidad de María Dueñas de brindarnos un final a la altura de la circunstancias, un final como con prisas, tan abrupto como los finales de las tramas que han ido formando el libro. Los “qué pasó con tal personaje después de todo” debería estar prohibido en la literatura, por lo que sólo me queda desearos un buen camino.

2 comentarios:

  1. A mi me pasó con este libro lo mismo que a ti, me pareció una historia estupenda pero con un final con demasiadas prisas. En general me llevé muy buena impresión, me gustó muchísimo, pero admito que me esperaba otra forma de concluir el libro.
    Un besote

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  2. Hola Sandra.

    A mí lo del final ya me da hasta pena, iba tan bien la historia que es una lástima que acabe así.

    Gracias por pasarte por aquí! Nos vemos!

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Gracias por tu comentario.