31 may. 2011

El caballero errante

En el continente de Poniente y durante el reinado del rey Daeron de la casa Targaryen se desarrolla esta historia predecesora de los hechos que Martin nos narra con maestría en la más que conocida saga de literatura fantástica Canción de hielo y fuego

Dunk, escudero de un caballero errante quien encuentra la muerte, decide convertirse en caballero y seguir los pasos de aquel al que acaba de enterrar comenzando así su propia andadura como Ser Duncan el Alto. Sin embargo el camino no es fácil y más cuando comienza en el torneo de Vado Ceniza, una competición donde se darán cita los mejores caballeros de todas las grandes casa que pueblan Poniente. 

En su viaje hacia el torneo, Dunk se topa con un extraño niño llamado Egg al que tomará como escudero sin sospechar que el pequeño es mucho más que el hijo de una posadera y que le servirá de ayuda en la difícil empresa que espera a Dunk, obligado a aprender todo lo necesario para convertirse en un caballero, ser reconocido como tal y sobrevivir a aquellos que portan sin merecerlo el título de caballeros. 

El caballero errante es un cómic de aventuras que calma la sed a los que estamos sedientos de Canción de hielo y fuego, los mismos que seguimos sus adaptación televisiva y contamos los días para que salga el siguiente volumen de la saga. Es tremendamente entretenido ya que no escatima en batallas, villanías, amor y amistad, todo ello acompañado de un dibujo espectacular que nos permite viajar a esa época dominada por los Targaryen, donde esos nombres que nos suenan a leyenda se hacen presente y que nos permite vivir la historia de Ser Dunkan el Alto, la misma historia que cuenta la Vieja Tata a los hijos de Ned Stark en Invernalia mientras se acerca el invierno.  

30 may. 2011

Grandes fragmentos XVI

Yo era un monstruo, y lo sabía. Mi trabajo consistía en serlo.
Hacía tiempo que había dejado de engañarme a mí misma con espejismos de virtud y justicia: no era mejor que aquellos a quienes debía destruir. "Hay que tratar, tan solo, de no ser peor", recordaba que me había dicho alguna vez la buena de Claudia.
Siempre que me preparaba en casa para convertirme en el deseo de un monstruo, como ocurría en aquel momento, no podía evitar pensar eso. Como si el propio acto de prepararme par ellos me acusara. Mírate, Diana, vas a transformarte en lo que más le gusta a esa bestia. Y en ese "más" estaba el problema. No bastaba con resultarle apetecible: para gustarle por encima de cualquier otro cuerpo, para que me eligiera precisamente a mí, tenía que llegar a ser lo que él más quería. Desde la piel a  las entrañas, yo debía ser eso que el monstruo deseaba obtener cuando mordía.
"Y, sin embargo, siempre guardando cierto equilibrio, ¿correcto, doctor Gens?" pensé, al tiempo que cerraba las anticuadas cortinas manuales de mi modesto salón.
"Si me desea en exceso, se lanzará sobre mí y me tragará de un bocado antes de que pueda empezar a trabajarlo... ¿Cómo decía usted, doctor?" Me esforcé en recordar las palabras exactas mientras pronunciaba "luces" en voz alta, y las dos lámparas  de pie y cuello de jirafa colocadas en esquinas opuestas se encendían obedientes, apuntando hacia el centro del salón. ¿Hay que saber ser agua y combustible para el mismo fuego? Quizá no era la frase textual, pero si no lo era, el sentido se conservaba. 

El cebo. José Carlos Somoza. Editorial Plaza Janés

9 may. 2011

El tiempo entre costuras


Sira Quiroga es una joven modista madrileña acostumbrada a sobrevivir con su trabajo desde que era una niña en la España de los tiempos anteriores al Alzamiento. Hija de una madre soltera con una complicada relación amorosa a sus espaldas, Sira cambiará el predecible futuro de su vida cuando decide seguir al hombre de mundo que le ha robado el corazón y el sentido común hasta la exótica Tánger. Sin embargo los planes no llegarán a buen puerto y Sira, abandonada y con una deuda enorme sobre su espalda, se trasladará a Tetuán, centro del Protectorado Español en Marruecos.

En Tetuán Sira comenzará una nueva vida haciendo lo que mejor sabe hacer, trabajar con sus manos dando forma a las telas, y con la ayuda de las nuevas amistades que entrarán en su vida creará un taller para clientas selectas de diversos orígenes, estableciendo una red de amistades y de conocidos que no pasará desapercibida en los preámbulos de lo que ya suena a guerra europea.

Sira, la humilde modista madrileña cargada de problemas, mutará en una segura y glamourosa mujer envuelta en complicadas tramas de espionaje, creando con sus manos hermosos vestidos mientras sus ojos y sus oídos buscan cualquier tipo de información que haga que la balanza se vuelque hacia el lado adecuado.

Pocas presentaciones necesita la obra de María Dueñas “El tiempo entre costuras”. Sus más de 30 ediciones han encumbrando a esta novela como un bestseller nacional, cosechando muy buenas críticas a las que me uno pero con matices. Desde luego tenemos que reconocer a María Dueñas la enorme capacidad que ha demostrado para trasladarnos a los escenarios de la época, desde Madrid a Tetuán. Las descripciones son tan ricas que los colores, los olores y hasta los ruidos salen de las páginas y te envuelven, incluso tienes la sensación de cómo deben ser al tacto las telas con las que trabaja Sira. Estas descripciones sientan las bases para la historia utilizando tramas muy diferenciadas a las que María Dueñas trata de una forma peculiar, ya que las escritora las desarrolla hasta el agotamiento, momento en el cual hay un corte fácilmente apreciable más propio de un final de libro que de un final de capítulos. Sin embargo, y hecho que estoy por clasificar de milagroso, estos cortes abruptos no destrozan el ritmo de la novela en la que hay espacio hasta para giros inesperados con apariciones de conocidos de otros lugares, de otras vidas.

Y ya que mencionamos a conocidos que aparecen, hablaremos también de sus personajes. En “El tiempo entre costuras” la colección de personajes que tiene cabida es extensa y variopinta, desde la casera vuelta de todo de ayuda inestimable hasta la compleja Rosalinda Fox. Desde el estrato más bajo de la sociedad hasta la flor y nata, pero todos comparten un punto en común: son luchadores, personas que han tenido que hacer frente a todo lo que les ha venido en su vida y han sobrevivido.
El personaje de Sira Quiroga es lo que tiene que ser, ni más ni menos. Tal vez se eche de menos más carisma en la protagonista ya que cubrirla de tanta normalidad hace que el personaje sea un tanto gris.

Llegamos al final de esta crítica para dedicarnos precisamente al final de “El tiempo entre costuras”. Por decirlo de una manera suave, esta novela no se merecía un final tan mediocre, tan insulso y de tan película de fin de semana a la hora de la siesta. Incomprensible la incapacidad de María Dueñas de brindarnos un final a la altura de la circunstancias, un final como con prisas, tan abrupto como los finales de las tramas que han ido formando el libro. Los “qué pasó con tal personaje después de todo” debería estar prohibido en la literatura, por lo que sólo me queda desearos un buen camino.