11 ene. 2011

Lecturas del 2010

Casi podemos decir que es una costumbre de este blog empezar el año con un resumen de las lecturas que han llenado horas de ocio en el año pasado. Una vez  más me había propuesto alcanzar al menos la cifra de 50 libros y así ha sido, superándola y llegando a los 56 por lo que estoy muy satisfecha. Además el camino ha sido muy agradable ya que salvo en un par de casos que comentaremos después las historias han despertado ampliamente mi interés y han estado a la altura de lo que esperaba de ellas.


Tres grandes sagas destacan en la lista y me han hecho disfrutar lo indecible. Una de ellas  es la magnífica saga del Capitán Alatriste escrita por Arturo Pérez-Reverte , una forma amable y emocionante de acercarse a nuestro Siglo de Oro a través de un personaje carismático. Historias de espadas, de conjuras y de valor que te arrastran a través de las páginas. Las otras dos sagas forman parte de la literatura fantástica más pura. Una de ellas de escritor patrio, mi adorado Negrete, que tiene un don en el difícil arte de juntar palabras. Su saga de Tramórea es de lo mejor que ha caído en mis manos de este género. Tiene acción para dar y tomar, la mitología tan especial que es capaz de describir este hombre y un conjunto de personajes de esos a los que acabas cogiendo cariño. La otra gran saga tiene la firma de Brandon Sanderson, quien está llamado a formar parte del grupo de los grandes escritores. Bueno, no es que esté llamado, es que ya forma parte de él. Si en Elantris ya vimos  que este escritor es especial con la trilogía de Nacidos de la Bruma lo hemos confirmado. Es perfectamente capaz de crear mundos completamente distintos, reinventando las “magias” que pueblan otros libros. Desde luego es la originalidad personificada.


El 2010 también ha sido un año de clásicos, a los que hay que acercarse sin miedo y sin prejuicios. Es el momento de olvidar las lecturas obligatorias del colegio y perderse entre las letras de Cervantes, Bécquer,  Lorca o García Márquez, quienes nos regalarán una experiencia que nos acompañará en nuestras vidas.

Y al igual que ha sido un año de clásicos, también lo ha sido de nuevas modas. ¿Y qué clase de libros están proliferando en la sección de fantasía-terror? Las historias de zombis, a las que estoy absolutamente enganchada. La veda la abrió Guerra Mundial Z de Max Brooks, que me pareció un libro muy inteligente. Brooks consigue desarrollar un mundo que tras un apocalipsis zombi sigue adelante pero rompiendo con el pasado. Los países, las economías, las sociedades se desarrollan, cambiándose el orden de lo que conocemos hasta ahora. La historia dedicada a Corea del Norte es especialmente brillante. Y después de Guerra Mundial Z vinieron El alzamiento, Diario de un zombi y Los caminantes, libros que encierran un enfoque distinto al zombi tradicional. En este 2011 la lista aumentará ya que tengo unas cuantas lecturas pendientes.

En este año no podían faltar miembros de mi legión de oro. Powers.  estuvo presente con su Esencia oscura y su curiosa forma de servirse de un hecho histórico. José Miguel Vilar-Bou nos regaló junto a Verónica Leonetti dos joyas en forma de relatos ilustrados que me han dejado la boca abierta: La quietud que precede y Cuentos inhumanos. Ya he dicho anteriormente que Vilar-Bou es un escritor especial a quien no hay que perder la pista y con estos dos libros no ha hecho más que confirmármelo, además la presencia de las ilustraciones de Leonetti hace que los libros sean de coleccionista. Auster, “mi” Auster, quien te lleva al fin del mundo para mostrarte un pequeño rayo de sol en El país de las últimas cosas. Y por supuesto Somoza y su revisión de la obra de Lovercraft en La llave del abismo, de quien descubrí que también había escrito literatura erótica en Silencio de Blanca. Yo me llevé una sorpresa ya que no sabía que había tocado este género. 

Y aquellos autores a los que he descubierto y que se van a quedar conmigo: David Jasso, quien te cuenta una historia angustiosa rodeada de absoluta cotidianidad. Y por fin mi primer Murakami, por lo que ahora me explico la cantidad de lectores que están encandilados por los mundo oníricos de este japonés. Y hablando de japoneses,  Yokomizo o cómo hacer una novela detectivesca al estilo oriental. Otros a los que no puedo dejar de nombrar son Juan Miguel Aguilera y Juan Antonio Fernández Madrigal, que con sus obras me han convencido más aún que la ciencia ficción en español tiene mucho que decir.

La presencia en webs del estilo de anobii o del foro Estantes llenos ha hecho que también lleguen a mis manos grandes historias, como es el caso de Lobos, El libro de las cosas perdidas o La sociedad literaria y el pastel de pie de patata de Guernsey. Este último especialmente muy recomendable. Creo que es el libro más hermoso que me he leído este año.


Lamentablemente también hay libros con los que hemos pinchado en hueso, pero por suerte sólo hablaremos de dos títulos: Maldito karma, que prometía risas sin fin que yo no encontré por ningún lado, con una moraleja que me pareció demasiado añeja, y la gran decepción con Lo que esconde tu nombre. En fin, cosas que pasan.

Comenzamos el 2011. A ver a quién descubrimos y con quién nos reencontramos.

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