18 oct. 2010

Bedfellows

Dar miedo es un arte, pero miedo del de verdad, ése que se siente como un latigazo que recorre la columna vertebral, te pone el vello de punta y si es producto de una imagen que estás viendo en ese momento, consigue que oigamos una voz interior cargada de sentido común que dice "deja de mirar". Pero no puedes. Estas fascinado. Enganchado. No puedes apartar la mirada.

Si un cineasta consigue que te sientas así y si además utiliza una situación tan cotidiana que hace que recuerdes las imágenes en tu propio hogar estamos ante un maestro del género. Son tan escasos que cuando aparece uno hay que recordar su nombre y seguir su trayectoria. Amantes del terror, apuntad un nombre: Drew Daywalt, y empezad con uno de sus cortos: Bedfellows.

La historia no puede ser más sencilla, más cotidiana: Una chica está dormida en su cama cuando recibe una llamada al móvil. Resulta ser su novio, quien la dice que llegará tarde... pero, si el novio no ha llegado todavía, ¿con quién está compartiendo la cama?
Disfrutad.

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