2 ago. 2010

La silla

Se puede decir que Daniel lo tiene todo. Su carrera como escritor prospera dándole la oportunidad de vivir cómodamente de lo que le gusta, tiene una preciosa familia de la que disfrutar con su pequeño hijo Víctor y su esposa Irene, a quien se aferra superando nubarrones ya pasados. Pocos se esperarían que en una estampa tan idílica la tragedia llamara a la puerta de la forma más absurda.
Para su próxima novela Daniel quiere sentir en sus propias carnes lo que sentiría su personaje si le atasen a una silla y le amordazasen, por lo que no duda en emularlo haciendo que Irene le amordace y le ate a una silla. Una excentricidad que no tendría por qué salir mal si no fuera el pistoletazo de salida para que las coincidencias y las desgracias arrasen su vida.

Si tuviéramos que definir con una sola palabra la historia de David Jasso sería sin duda "angustiosa". Pocos personajes sufren tal cúmulo de calamidades como sufre Daniel, encima con una atmósfera impregnada de cotidianidad que pone aún más los pelos de punta a un ritmo que hace recordar lo que decían en ese clásico inolvidable de "El jovencito Frankenstein": "podría ser peor, podría llover". El resultado es una historia absorbente, que se hace muy corta y en la que he encontrado lo que me prometió el autor en su dedicatoria: pasar un "mal rato".

Sin duda no hay que perder de vista a este escritor zaragozano, que además de La silla ha publicado Cazador de mentiras junto a Santiago Eximeno, Días de perros, con la que consiguió el premio Ignotus 2009, Feral y próximamente una antología de relatos bajo el título de Abismos, por lo que todavía tenemos lectura por delante mientras Jasso nos hace pasar un mal rato.

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