29 ago. 2010

Pérez-Reverte en estado puro.

Hace unos días Arturo Pérez-Reverte escribió uno de esos artículos en Patente de corso de los que hacen que nos pongamos en pie y le dediquemos la mayor ovación posible.  Con la marca inconfundible del autor, nos trae uno de esos grandes personajes olvidados acercándonos un poquito más a esa historia de nuestro país que por oscuros motivos no quieren que recordemos. ¿Tal vez porque nos da orgullo, del que andamos tan cortos? ¿O tal vez porque nos recuerda que nunca en nuestra historia tuvimos buenos líderes pero le hemos echado cojones, pero como los del caballo de Espartero? 

Y ahí estamos.

Hace doce años, cuando escribía La carta esférica, tuve en las manos una medalla conmemorativa, acuñada en el siglo XVIII, donde Inglaterra se atribuía una victoria que nunca ocurrió. Como lector de libros de Historia estaba acostumbrado a que los ingleses oculten sus derrotas ante los españoles -como la del vicealmirante Mathews en aguas de Tolón o la de Nelson cuando perdió el brazo en Tenerife-, pero no a que, además, se inventen victorias. Aquella pieza llevaba la inscripción, en inglés: El orgullo de España humillado por el almirante Vernon; y en el reverso: Auténtico héroe británico, tomó Cartagena -Cartagena de Indias, en la actual Colombia- en abril de 1741. En la medalla había grabadas dos figuras. Una, erguida y victoriosa, era la del almirante Vernon. La otra, arrodillada e implorante, se identificaba como Don Blass y aludía al almirante español Blas de Lezo: un marino vasco de Pasajes encargado de la defensa de la ciudad. La escena contenía dos inexactitudes. Una era que Vernon no sólo no tomó Cartagena, sino que se retiró de allí tras recibir las suyas y las del pulpo. La otra consistía en que Blas de Lezo nunca habría podido postrarse, tender la mano implorante ni mirar desde abajo de esa manera, pues su pata de palo tenía poco juego de rodilla: había perdido una pierna a los 17 años en el combate naval de Vélez Málaga, un ojo tres años después en Tolón, y el brazo derecho en otro de los muchos combates navales que libró a lo largo de su vida. Aunque la mayor inexactitud de la medalla fue representarlo humillado, pues Don Blass no lo hizo nunca ante nadie. Sus compañeros de la Real Armada lo llamaban Medio hombre, por lo que quedaba de él; pero los cojones siempre los tuvo intactos y en su sitio. Como los del caballo de Espartero. 

27 ago. 2010

Grandes fragmentos VI

- Decía la verdad - contestó Parr; la verdad puede ser brutal. Si me permites la frase.
- Pero no tenía por qué pagar tan duro. Es injusto.
- ¿Qué es injusto?
- El proceso entero. Estos chicos no tienen ninguna posibilidad.
- Buena posibilidad le dieron a Nancy Clutter.
- Perry Smith. Santos Dios. Ha tenido una vida tan perra...
Parr dijo: 
- Más de un hombre puede contar historias tan lastimeras como las de ese hijo de perra. Yo incluido. Quizá yo beba demasiado, pero te juro que en vida jamás maté a cuatro personas a sangre fría.
- Ya, y lo de ahorcar al hijo de perra, ¿qué? También eso se hará con una puñetera sangre fría. 

A sangre fría. Truman Capote. 

25 ago. 2010

Atlántida

Gigantes con pies de barro tal vez sea la descripción que más nos defina a los seres humanos. Capaces de obras de ingeniería espectaculares que se asientan sobre un planeta que ya no nos es amable y que nos recordará lo pequeños que somos a su lado y lo desprotegidos que estamos.

Un escenario poco optimista el de la última novela del profesor de griego Javier Negrete, con un planeta cuyos movimientos en su interior son claramente hostiles y pondrán en jaque nuestra supervivencia, tal vez una réplica de algo que ocurrió hace 3.500 años y que supuso la desaparición de la poderosa y próspera Atlántida, la tierra de esos hombres y mujeres tan cercanos a la divinidad.

Y precisamente el mito de la Atlántida es el que da nombre a la novela y forma la columna vertebral de esta historia. Un mito conocido por todos pero que, tal y como ya consiguió Negrete en “Señores del Olimpo”, huele a nuevo, dándonos una narración de ritmo trepidante que quita la respiración, una carrera contra reloj para desentrañar los misterios de la antigua (y tal vez más actual de lo que nos pensamos) Atlántida a la vez que se lucha por la supervivencia.

¿Y sobre qué hombros caerá tan titánica tarea? Pues tal vez sobre el personaje menos heroico que nos podemos encontrar. Su nombre es Gabriel Espada, un alma errante que ya sobrevive como puede a su propio día a día, un hombre muy normal con sus propios fantasmas y sus propios problemas y que hará frente a lo que se le avecina. Por suerte tiene una tropa de personajes detrás para acompañarle en su peripecia, incluidos a algunos que tal vez han visto muchas cosas.

Atlántida en definitiva es una gran novela, en la línea de lo que nos tiene acostumbrados Negrete. Sus personajes son muy ricos en matices, verosímiles y profundos. Las descripciones de la Atlántida espectaculares, tan ricas en detalles que se forman sus imágenes perfectamente en tu cabeza, transportándote a un pasado remoto con soltura. La narración perfecta, manteniendo la tensión desde el principio hasta el desenlace, lo que hace que sea una historia tremendamente adictiva, de las que quitan horas de sueño para seguir leyendo. Es Negrete por los cuatro costados.




23 ago. 2010

Poeta con guitarra

Perro andaluz sin domesticar, Sabina nos ha regalado sin prisas dieciocho discos y esperamos que estemos lejos de que nos deje con los últimos versos. Si alguien no lo considera un poeta armado de un guitarra... o no lo ha escuchado o es que no tiene ni idea.



Este adiós, no maquilla un "hasta luego",

Este nunca, no esconde un "ojalá",

Estas cenizas, no juegan con fuego,

Este ciego, no mira para atrás.

Este notario firma lo que escribo,

Esta letra no la protestaré,

Ahórrate el acuse de recibo

Estas vísperas, son las de después

A este ruído, tan huérfano de padre

No voy a permitirle que taladre

Un corazón, podrido de latir

Este pez ya no muere por tu boca

Este loco se va con otra loca

Estos ojos no lloran mas por ti.



Esta sala de espera sin esperanza,
Estas pilas de un timbre que se secó
Este helado de fresa de la venganza
Esta empresa de mudanza
Con los muebles del amor
Esta campana mora en el campanario,
Esta mitad partida por la mitad,
Estos besos de Judas, este calvario,
Este look de presidiario,
Esta cura de humildad.
Este cambio de acera de tus caderas,
Estas ganas de nada menos de ti
Este arrabal sin grillos en primavera,
Ni espaldas con cremalleras,
Ni anillos de presumir.
Esta casita de muñecas de alterne
Este racimo de pétalos de sal
Este huracán sin ojos que lo gobierne
Este jueves, este viernes
Y el miércoles que vendrá
No abuses de mi inspiración,
No acuses a mi corazón
Tan maltrecho y ajado
Que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
Se filtra la desolación
De saber que estos son
Los últimos versos que te escribo,
Para decir “condios” a los dos
Nos sobran los motivos.
Este nido de pájaro disecado
Este perro andaluz sin domesticar
Este trono de príncipe destronado
Esta espina de pescado
Esta ruina de Don Juan.
Esta lágrima de hombre de las cavernas,
Esta horma del zapato de Barba Azúl,
Qué poco rato dura la vida eterna
Por el túnel de tus piernas,
Entre Córdoba y Maipú.
Esta guitarra cínica y dolorida
Con su terco knock knocking´in heaven´s door,
Estos labios que saben a despedida
A vinagre en las heridas
A pañuelo de estación
Este ladrón aparcado en tu toga
La rueca de Penélope en Luna Park
Estos celos que sueñan que te desnudan
Esta caracola viuda
Sin la pianola del mar
No abuses de mi inspiración,
No acuses a mi corazón
Tan maltrecho y ajado
Que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
Se filtra la desolación
De saber que estos son
Los últimos versos que te escribo,
Para decir “condios” a los dos
Nos sobran los motivos.

16 ago. 2010

"Los pilares de la Tierra" salta a la televisión



Una historia que no necesita presentación. Un bestseller abrumador desde 1989 y que ahora ha saltado a la pequeña pantalla gracias a la adaptación de la cadena de cable Starz. Los 40 millones de dólares han hecho realidad los escenarios que mantienen esta historia y el reparto cuenta con nombres como Donald Sutherland, Ian McShane, Sarah Parish o Alison Pill. Todo apunta a que estamos frente a la serie de la temporada que comenzará en nuestro país en Septiembre, según ha anunciado la cadena Cuatro.

Más información para ponernos los dientes largos en la propia página de Cuatro

9 ago. 2010

La literatura y las demás artes

Actualmente concebimos a las artes como independientes, sin embargo esto no siempre ha sido así siendo precisamente la literatura la que más se ha relacionado con las demás artes. Desde los tiempos más remotos nos llegan las palabras de Simónides de Ceos:
La poesía como un pintura que habla y la pintura como una poesía que calla
Estableciéndose así un paralelismo entre el pintor y el poeta, relación que se ha mostrado a lo largo del tiempo y por la que podemos encontrar ejemplos en los que la literatura se ha explicado mediante la pintura y ejemplos en lo que sucede lo contrario, donde es la pintura la que ha sido explicada mediante la literatura.

Un ejemplo del primer caso es la relación entre el poeta Arthur Rimbaud y su poema Mystique y el pintor Gaugin y su cuadro Visión después de un sermón: Jacob luchando con el Ángel.

Sur la pente du talus, les anges tournent leurs rob
es de laine, dans les herbages d'acier et d'émeraude.
Des prés de flamme bondissent jusqu'au sommet du mamelon. A gauche, le terreau de l'arête est piétiné par tous les homicides et toutes les batailles, et tous les bruits désastreux filent leur courbe. Derrière l'arête de droite, la ligne des orients, des progrès.
Et, tandis que la bande, en haut du tableau, est formée de la rumeur tournante et bondissante des conques des mers et des nuits humaines,
La douceur fleurie des étoiles, et du ciel, et du reste descend en face du talus, comme un panier, contre notre face, et fait l'abîme fleurant et bleu là-dessous.

En la pendiente del terraplén, los ángeles cambian sus túnicas de lana en los pastos de acero y de esmeralda.
Prados de llamas saltan hasta la cima del Mamelón. A la izquierda, la tierra del borde está pisoteada por todos los homicidios y todas las batallas, y todos los ruidos desastrosos siguen su curva. Detrás del borde de la derecha, la línea de los orientes, de los progresos.
Y, mientras, la franja superior del tablero está formada por el rumor giratorio y saltante de las caracolas marinas y de las noches humanas.
La dulzura florida de las estrellas y del cielo y de todo lo demás desciende ante el terraplén, como una cesta -contra nuestro rostro-, y forma el abismo fragante y azul allá abajo.

El otro ejemplo lo encontramos en la figura de Émile Verhaeren, escritor belga que se asoció con los simbolistas y se unió muy especialmente con Vincent van Gogh hasta tal punto que la obra del pintor, donde el color muestra emociones, se entiende mejor.

Fuentes: Teoría de la Literatura. José Domínguez Caparrós
Poema Rimbaud y su correspondiente traducción sacados del blog: http://poemasenfrances.blogspot.com/

2 ago. 2010

La silla

Se puede decir que Daniel lo tiene todo. Su carrera como escritor prospera dándole la oportunidad de vivir cómodamente de lo que le gusta, tiene una preciosa familia de la que disfrutar con su pequeño hijo Víctor y su esposa Irene, a quien se aferra superando nubarrones ya pasados. Pocos se esperarían que en una estampa tan idílica la tragedia llamara a la puerta de la forma más absurda.
Para su próxima novela Daniel quiere sentir en sus propias carnes lo que sentiría su personaje si le atasen a una silla y le amordazasen, por lo que no duda en emularlo haciendo que Irene le amordace y le ate a una silla. Una excentricidad que no tendría por qué salir mal si no fuera el pistoletazo de salida para que las coincidencias y las desgracias arrasen su vida.

Si tuviéramos que definir con una sola palabra la historia de David Jasso sería sin duda "angustiosa". Pocos personajes sufren tal cúmulo de calamidades como sufre Daniel, encima con una atmósfera impregnada de cotidianidad que pone aún más los pelos de punta a un ritmo que hace recordar lo que decían en ese clásico inolvidable de "El jovencito Frankenstein": "podría ser peor, podría llover". El resultado es una historia absorbente, que se hace muy corta y en la que he encontrado lo que me prometió el autor en su dedicatoria: pasar un "mal rato".

Sin duda no hay que perder de vista a este escritor zaragozano, que además de La silla ha publicado Cazador de mentiras junto a Santiago Eximeno, Días de perros, con la que consiguió el premio Ignotus 2009, Feral y próximamente una antología de relatos bajo el título de Abismos, por lo que todavía tenemos lectura por delante mientras Jasso nos hace pasar un mal rato.