8 mar. 2010

Limpieza de sangre

"Limpieza de sangre" es la brillante segunda parte de las aventuras y desventuras del Capitán Alatriste y de su narrador de lujo, Íñigo Balboa. En esta ocasión, Pérez-Reverte nos acerca a otro de los pilares de la época, la religión, que junto al tema del honor impregna cada rincón tal y como corresponde al país sobre el que recae el dudoso honor de ser el defensor de la verdadera fe frente a una cantidad de enemigos que crece por momentos, incluido un Papa que no pierde oportunidad de maquinar en contra del país que le defiende y somete a la vez.
Tal poder también se ejercía dentro de las fronteras españolas, siendo la Inquisición el órgano más temido por toda la población y muy especialmente para aquellos que no podían pagar su inocencia o incluso una muerte rápida. La llamada "limpieza de sangre" era de importancia capital, así como poder demostrar que uno era cristiano viejo y que no había musulmanes o judíos, ni siquiera conversos, entre los antepasados.

Un pasaje muy oscuro de la historia, con una Iglesia por encima del bien y del mal capaz de realizar atrocidades mientras movía los hilos del poder y buscaba el control sobre una monarquía parapetada detrás del astuto Conde-Duque de Olivares.
Mal rato para Íñigo, quien se lleva la peor parte de la historia, mientras Alatriste afina contra sus enemigos y Quevedo.... Quevedo brilla con luz propia. 

2 comentarios:

  1. Genial esta segunda parte de "El Capitán Alatriste", quizás mi libro favorito después de "El Sol de Breda". El temor que causa la inquisición y todo el daño que hizo la Iglesia a la España de la época está brillantemente narrado en este libro.
    Y, como dices, Quevedo está genial aquí, pero Íñigo tampoco se queda atrás y se ve como ha madurado desde el anterior libro.

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  2. La evolución de Íñigo de zagal a casi el adulto que es en el sexto libro es espectacular. Poco a poco se le van abriendo los ojos y comprendiendo los fantasmas que atacan a Alatriste y a los que ahoga con vino.

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