23 mar. 2010

El sol de Breda

El sol de Breda es  la tercera novela de la saga del capitán Alatriste escrita por Pérez-Reverte. Tal vez mi favorita y a mis ojos la más espectacular.
La vieja profesión tira y la necesidad del capitán Alatriste de alejarse de Madrid le lleva a volver a alistarse en el viejo tercio de Cartagena llevando a Íñigo con él, quien nuevamente en un narrador de lujo, como mochilero. El destino: una buena colección de emplazamientos herejes coronados por Breda, cuya rendición tan majestuosamente inmortalizó Velázquez.
Batallas sin cuartel, sin ceder ni un ápice de terreno, con los dientes apretados y el frío en los huesos. Hombres dispuestos a meterse en túneles bajo tierra y apuñalar, aunque sean tumbados, a quien encuentren. Los mismos hombres que también estaban dispuestos a realizar encamisadas, esos asaltos sorpresa, violentos y fugaces, en mangas de camisa y al amparo de la noche, confundidos con la niebla.
Hombres con orgullo, con la palabra honor en la boca. Tal vez la infantería más poderosa y terrible del mundo y  sin duda una de las más maltratadas por aquellos que dormían calientes en sus camas, soñando con un poder que conseguían y mantenían hombres con poco para comer.

Una vez más Pérez-Reverte nos acerca de la mejor forma posible a un siglo apasionante, difícil, brillante y decadente a partes iguales, transportándonos a los duros campos de batalla y haciéndonos sentir que estamos allí. 

10 mar. 2010

La autoría del Lazarillo

Hace pocos días que saltaba a la palestra el enorme trabajo de investigación que ha realizado durante 60 años Mercedes Agulló sobre la autoría del Lazarillo y que publicará en su libro "A vueltas con el autor del Lazarillo".
Agulló saca a la luz una documentación perteneciente a Juan López de Velasco, quien era el testamentario de Diego Hurtado de Mendoza y por lo tanto el que realizó el inventario de sus bienes, documentos incluidos, descubriendo entre ellos las correcciones  del Lazarillo. Además se sabe que López de Velasco fue el encargado de censurar al Lazarillo, libro que en el 1573 formaba parte del listado de libros prohibidos.

Diego Hurtado de Mendoza nació en La Alhambra entre 1503 y 1504. Hombre culto que conocía latín, griego, árabe y hebreo junto a otras lenguas europeas. Desempeñó cargo de embajador para Carlos V y Felipe II a quien regaló su extensa biblioteca, muy codiciada por el rey y que actualmente se encuentra en El Escorial.
En 1575 falleció el padre de una de las obras más geniales de la literatura española. Bien merece que aparezca su nombre en las portadas. 

8 mar. 2010

Limpieza de sangre

"Limpieza de sangre" es la brillante segunda parte de las aventuras y desventuras del Capitán Alatriste y de su narrador de lujo, Íñigo Balboa. En esta ocasión, Pérez-Reverte nos acerca a otro de los pilares de la época, la religión, que junto al tema del honor impregna cada rincón tal y como corresponde al país sobre el que recae el dudoso honor de ser el defensor de la verdadera fe frente a una cantidad de enemigos que crece por momentos, incluido un Papa que no pierde oportunidad de maquinar en contra del país que le defiende y somete a la vez.
Tal poder también se ejercía dentro de las fronteras españolas, siendo la Inquisición el órgano más temido por toda la población y muy especialmente para aquellos que no podían pagar su inocencia o incluso una muerte rápida. La llamada "limpieza de sangre" era de importancia capital, así como poder demostrar que uno era cristiano viejo y que no había musulmanes o judíos, ni siquiera conversos, entre los antepasados.

Un pasaje muy oscuro de la historia, con una Iglesia por encima del bien y del mal capaz de realizar atrocidades mientras movía los hilos del poder y buscaba el control sobre una monarquía parapetada detrás del astuto Conde-Duque de Olivares.
Mal rato para Íñigo, quien se lleva la peor parte de la historia, mientras Alatriste afina contra sus enemigos y Quevedo.... Quevedo brilla con luz propia. 

2 mar. 2010

Grandes fragmentos III

¡Ay mísero de mí! ¡Y ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido.
Bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor;
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido. 



¿Qué es la vida? Un frenesí
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son. 

Calderón de la Barca. "La vida es sueño"