22 ene. 2010

Grandes fragmentos II

- En el velatorio de mi padre. Calla y atiende. Mi padre se suicidó, y el cura dijo que los antepasados de todo el mundo quedarían deshonrados si lo enterraban en suelo sagrado. No importaba demasiado: no creo que el viejo lo hubiera querido de todas formas. Así que un puñado de amigos llevó el cadáver a un antiguo cementerio pagano a unas leguas de la ciudad. - Tomó otro sorbo de cerveza y continuó su relato -: Allí había una casita, con una mesa, así que cavaron una tumba delante, sacaron las botellas y tendieron el cadáver sobre la mesa. Pero era jorobado, como ya he dicho, y no se quedaba tendido recto. Tampoco podían celebrar el velatorio con él boca abajo: mala suerte y cosas así, de modo que buscaron una cuerda, la pasaron por encima del pecho de mi padre y la ataron por debajo de la mesa con tanta fuerza que lograron mantenerlo recto. Con el invitado de honor adecuadamente reclinado, empezaron a beber. Al anochecer apareció un montón de gente; todos lloraban y cantaban, y a uno de ellos le dio por abrazarse al cadáver... y entonces advirtió la cuerda tensa.
- Oh,oh.
- Eso es. Nadie miraba, así que sacó el cuchillo y cortó la cuerda. El cadáver, con toda la tensión liberada de golpe, salió catapultado por la venta. Los asistentes se llevaron un susto de muerte hasta que el del cuchillo explicó lo que había hecho. Salieron a recoger el cuerpo y vieron que había aterrizado a pocos pies de la tumba que habían abierto. Lo arrastraron de nuevo al interior, lo ataron, movieron un poco la mesa, hiceron apuestas y cortaron otra vez la cuerda. Boing. Allá fue. Al cuarto lanzamiento cayó en la tumba, la taparon  y se fueron a casa.
- ¡Por los clavos de Cristo! - exclamó Duffy -. Creo que tu primo estaba mintiendo.
- Tal vez. Pero yo quiero que me quemen. 


Esencia Oscura. Tim Powers.

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