7 sept. 2009

Las vírgenes suicidas

Conocí por primera vez a las hermanas Lisbon gracias a la adaptación que hizo Sofia Coppola en su debut como directora y aunque la historia de las niñas se me quedó a fuego en la memoria no ha sido hasta diez años después cuando me he encontrado con la obra de Jeffrey Eugenides. Como no podía ser de otra manera, la historia me ha llegado hasta el alma.

"Las vírgenes suicidas" en una crónica de unas muertes anunciadas. Desde el principio Eugenides acaba con cualquier esperanza dejando muy claro el trágico final de las niñas, empezando con el suicidio de la más joven, Cecilia, sin embargo no nos acercará a ellas sino que las veremos a través los ojos de sus vecinos, chavales de una zona residencial típica de película norteamericana que las veneran como si fueran pequeños ángeles. Según avanza la historia podremos imaginar cómo se sentían las hermanas bajo el yugo de una madre posesiva hasta la enfermedad y de un padre pasivo, encerradas en una casa que acaba transformándose en un estercolero y donde no existe ningún contacto con el exterior.

Si "Las vírgenes suicidas" destaca como libro es por la forma y la cantidad de sensaciones que transmite. Puedes sentir cómo Lux canaliza lo que siente a través del sexo, cómo aman los chicos del vecindario a estas vírgenes encerradas, cómo lanzan sus mensajes de socorro a través de señales de luz o con canciones que se cruzan en llamadas telefónicas. Y lo que tal vez sea más duro, cómo se marchitan unas niñas ante los ojos de todos, esperando el único final que no puede deshacerse.

2 comentarios:

  1. Leí en su día el libro y después me ví la película (como suelo hacer cuando sé que son basadas en ellos). La peli esta bien, se entiende y tal, pero el libro tiene mucha más fuerza y es más sugerente. Muy buen trabajo.

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  2. Tengo intención de volver a ver la película, a ver si mantengo la buena opinión que tengo de ella.

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