18 sept. 2009

El palacio de la Luna

Cuando "El palacio de la Luna" cae en tus manos empiezas a comprender hasta dónde puede llegar la expresión "el mundo es un pañuelo".

Marco Stenley Fogg es un joven universitario que sobrevive como puede en el Nueva York de los años 60. Su existencia está marcada por el desconocimiento de quién es su padre y por las muertes tanto de su madre en un accidente de tráfico como por la de su tío, un músico amante de los libros que lo crió como si fuera su propio hijo. Solo en la Gran Manzana, Fogg tendrá que enfrentarse a la falta de recursos y a su propio deseo de autodestrucción para descubrir en uno de los párrafos más bello del libro que importa y es amado por otras personas.
Más adelante el destino pone delante de Fogg una oferta laboral que soluciona su más que delicada situación económica: ejercerá el papel de cuidador-secretario de un peculiar anciano, primer eslabón de una cadena que llevará a Fogg a descubrirse a sí mismo.

"El palacio de la Luna" es un libro en el que absolutamente todo gira en torno a los personajes, quienes además están marcados por el inconfundible sello de Paul Auster, y aunque la historia se fundamente en una coincidencia que mejor no pensar en términos probabilísticos es hermosa y dramática a la vez, con unos giros completamente inesperados y en algunos momentos crueles como la vida misma.

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