24 ago. 2009

Welcome, Mr. Papyre

Hace apenas un par de horas he materializado una idea que me llevaba un tiempo rondando por la cabeza: ¡por fin me he comprado un lector de ebooks! En concreto soy la feliz propietaria de un Papyre 6.1, aparatito que me llamó mucho la atención la primera vez que lo vi por Internet y que me acabó de enamorar cuando un colega me enseñó el suyo.

Me he llevado muy buena impresión nada más abrir la caja. El lector, que he elegido de color blanco pero también lo tenían en negro y rosa, viene ya introducido en una funda del mismo color. Es muy ligero y cómodo de coger, ni más ni menos que como un libro. Dentro tiene una tarjeta SD de 2GB con una colección de mil libros (no os podéis ni imaginar lo que hay ahí metido), una Pinacoteca con imágenes de Escher, una Discoteca con música ambiental (suena muy bien) y una Hemeroteca con enlaces a El País, El Mundo, ABC, etc.
El pack incluye otra funda de color negro, unos cascos, una cinta para la muñeca, un lector de tarjetas SD, un cable para el puerto USB y un adaptador para cargarlo directamente de la red eléctrica.
Ya he descargado un libro de Internet y ha sido muy fácil y rápido. Simplemente descomprimir el archivo bajado y copiar-pegar a la tarjeta SD, no más de 2 minutos.

Evidentemente lo he probado. He leído un cuento de Edgar Allan Poe y todo lo que dicen de la tinta electrónica es cierto. No me ha cansado la vista, es muy nítido y me ha resultado muy cómodo su tamaño y peso. Para que os hagáis una idea lo he comparado con el tercer tocho de Millennium.

En resumen: estoy encantada ya que ha cubierto de sobra mis espectativas. Es un capricho caro, son 299 euros en El Corte Inglés/Hipercor, pero que un lector empedernido amortizará rápidamente.

Lo único malo que se le puede encontrar es que entra en colisión con el lado coleccionista del lector que es lo que me ha pasado a mí. No sólo es que me guste leer, es que me gusta el libro como objeto en sí pero las circunstancias también han hecho que necesite este lector. Comparto una habitación no precisamente grande con una biblioteca de unos 400 ejemplares y tal y como están las cosas dudo que me mude a un palacete, así que sean bienvenidas las nuevas tecnologías.




6 comentarios:

  1. El aparatito será una pasada y a los escritores que estamos empezando nos ayudará muchísimo. Seguro. Pero, como lector, me sigo quedando con el papel igual que me quedo con el vinilo.

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  2. Irrepetible el "grilleo" del vinilo cuando ya tenía unas cuantas pasadas. Qué recuerdos.
    Estoy de acuerdo contigo, José Miguel, el libro es el libro pero a mí el papyre me permite continuar con mi ritmo de lectura actual sin tener que mudarme a la cestita de la perra.

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  3. Creo que los lectores de libros digitales son realmente útiles precisamente para el caso que comentas: Leer mucho y tener poco espacio.

    En nuestro caso compramos uno en el trabajo por una alternativa mas: no tirar papel. La cuestión es que necesitamos leer artículos científicos, así que imprimimos, leemos y tiramos. Así que para reducir ese gasto, compramos un ebook.

    Como comenta José Miguel, y también destacas tú, el lado "coleccionista" también influye. Pero cuando no hay más espacio, poco se puede hacer :)

    Nos vemos!

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  4. Pues sí, ZiRRuS, ése es otro punto de vista que no había tenido en cuenta: el ahorro de papel. Leer en una pantalla normal y corriente es muy incómodo. Me he leído algunos libros así y no aconsejo la experiencia, así que al final te ves obligado a imprimirlo, con el consecuente gasto de tinta, papel....

    Saludos!!

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  5. La verdad que el "chisme" esta muy bien, y da la posibilidad de leer muchas cosas que no llegan a puplicarse, sobre todo de jovenes escritores, que empiezan desde abajo. yo cada dia estoy mas cerca de hacerme con uno, aunque el lado coleccionismo o mas bien acaparador de libros es muy fuerte en mi...Solo tengo una duda, ¿como me firmaran los autores los libros en la proxima Feria del libro? ¿con firma digital?

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  6. Que nos firmen en la ropa interior!!! A ver qué cara pone Negrete cuando le enseñes el canzoncillo. Mientras le puedes insistir para que te escriba uno de romanos.

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Gracias por tu comentario.