28 ago. 2009

El perro de los Baskerville

Cualquier lector se va haciendo a lo largo de su vida una especie de Olimpo donde conviven sus personajes favoritos. Entre los míos se encuentra sin ninguna duda Holmes desde hace mucho tiempo, y si tengo que elegir entre todas las novelas que protagoniza me quedo con "El sabueso de los Baskerville".

La mezcla del método deductivo de nuestro adicto a la cocaína con esas trazas de terror representadas por la leyenda del perro fantasma convierten a esta novela en la mejor del detective desde mi punto de vista. Conan Doyle gustaba de lo paranormal y era muy aficionado a las historias de ultratumba por lo que se dice que esta historia está basada en un mito local que el escritor conoció en mitad de unas vacaciones con un periodista llamado Robinson. Tanto gustó la leyenda a nuestro escritor que decidió escribirla junto al periodista, sin embargo cuando Conan Doyle decidió que el misterio fuera resuelto por su conocido personaje dio de lado a Robinson y rompió todo lo acordado.

"El perro de los Baskerville" es una suma perfecta de elementos que hacen de ella una gran historia. Tenemos un punto de partida magnífico: un perro que representa la maldición de una noble familia; el mejor enclave que se podía presentar: un páramo donde escucharse los aullidos que desgarran la noche. Contamos con un narrador de excepción, Watson, y una colección nada despreciable de secundarios que arropan magníficamente a los personajes principales. Las pistas se presentan al ritmo adecuado para que Holmes nos deslumbre con su ingenio al resolver el misterio.
Todo esto sólo nos podía llevar a un gran final de una obra imprescindible para aquellos a los que les guste las novelas de detectives.

2 comentarios:

  1. Completamente deacuerdo sin duda alguna. Una novela que te engancha y te sumerge en la historia, en la trama y en el misterio. Si no has leido nada de Holmes, este es un magnifico inicio.

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  2. No me lo puedo "de creer"
    Por fin me honras con un comentario tuyo, que leer ya sé que lees, que bien que me opinas luego acompañados de una cena.

    Por cierto, mucho estás aguantando sin el papyre. Estás desconocido, pero el capricho lo tienes. A ver cuánto más aguantas.

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