17 dic. 2007

Un día de cólera

Si hay un día maquillado en la historia es el 2 de Mayo de 1808. Queda relativamente poco para conmemorar aquel episodio donde un pueblo cabreado hasta la médula pasaba a cuchillo a un ejército francés que pecaba de chulería y soberbia mientras que el ejército español permanecía acuartelado sin munición. Antes de que semejante escabechina sea maquillada de patriotismo y a saber qué más tonterías, Pérez-Reverte, en un ejercicio de recopilación y de objetividad sin precedentes, nos presenta su obra “Un día de cólera”(Alfaguara). De su mano pondremos nombre, profesión y residencia a todos aquellos que en un arrebato de cólera lucharon con lo que tenían a mano contra uno de los mejores ejércitos de la historia.
Hace pocos días presentó su novela con el periodista Óscar López en el Conde Duque (Madrid) y frente al debate que se va a abrir en los próximos meses, el genial escritor "Quería ser el primero en centrar el debate, establecer unos mínimos".

Para ello nos presenta los hechos sin adornos, con la espontaneidad que marcó el día y la dualidad que siente: "No hay que olvidar que los franceses eran la modernidad, y los que salieron a la calle, unos tíos que defendían la monarquía y la religión. No sabían que nos traían a Fernando VII, el mayor hijo de puta de nuestra historia reciente, pero no puedo evitar sentir una enorme ternura por quienes murieron en las calles". Dualidad que esta blogger comparte con el escritor, todo sea dicho. Nuestro país estaría mucho más avanzado y no hubiéramos pasado por etapas tan oscuras si los que no tenían nada que perder de los barrios de Madrid no se hubieran echado a las calles.

430 personajes en una novela apasionante, marcada con el sello inconfundible de Pérez-Reverte. Humor de lo más negro posible acompañando a escenas rudas de una historia que no es tan lejana, que puede formar parte de esas narraciones que pasan generación tras generación. Yo al menos nunca olvidaré la tarde en que mi bisabuela me contó con pelos y señales el cómo se llenó el pozo de la casa de enfrente de franceses, cómo se echó a la calle el pueblo armado con los aperos de labranza degollando a diestro y siniestro. Pérez-Reverte no puede estar más acertado cuando llama al suceso Intifada.

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