12 dic. 2007

Paradojas

Una paradoja es una declaración que a priori puede parecer verdadera pero que encierra en su interior una contradicción. Lo que puede parecer un simple juego de palabras ha sido el detonante de numerosos avances en la ciencia y en la filosofía, incluso en el campo de la ética. Sin embargo esto no es un blog científico ni pretende serlo, la única aspiración que tiene es encerrar aquellas cosas que por un motivo o por otro han llamado mi atención, y aplicando esta declaración de principios, pasaré a relatar tres de aquellas contradicciones que más curiosas me han parecido.

Paradoja del mentiroso: Con sus dos versiones “Estoy mintiendo” y “Esta oración es falsa”. Son dos oraciones que respetan las reglas gramaticales y semánticas, correctas a simple vista, sin embargo, chocan con la lógica. Analicemos el caso de “Esta oración es falsa”, si la suponemos verdadera, lo que dice es verdadero. Si la oración afirma que es falsa, entonces es que es falsa. Bonita contradicción. Ahora vamos a suponer que la oración es falsa, por lo que dice es falso, entonces, si es falsa, la oración es verdadera. Houston, tenemos un problema.

Paradoja del viaje en el tiempo o del abuelo, del escritor René Barjavel. Partamos de que una persona realiza un viaje en el tiempo y que conoce a su abuela en el pasado, desencadenando los hechos que hacen que su abuela no conociera a su marido, el abuelo del viajante, por lo que no engendran hijos, lo que nos llevaría a que no naciera el viajero temporal, por lo que ese viajero no podría haber viajado porque no habría sido concebido, pero entonces…. si no ha sido concebido, no podría haber viajado, por lo que no podría desencadenar los hechos que impidieron que se conocieran sus abuelos, por lo que sí podría realizar ese viaje…………… y así en un bucle infinito. Paradoja repetida en el cine, desde “La máquina del tiempo” hasta “Terminator”, pasando por la genial Futurama. Vamos a dejarlo aquí, pero otra entrada del blog se la va a llevar los viajes en el tiempo seguro. El tema da mucho de sí.

Paradoja del ornitorrinco: Vale, si, lector, tiene usted toda la razón del mundo, este animal no es una paradoja tal y como hemos definido al principio, pero si alguien se ha pasado por el pico las teorías de la evolución, a Darwin y a la madre que los parió a todos ha sido el ornitorrinco, un mamífero con pico, aletas, dientes, con veneno incorporado y que encima….. ¡pone huevos! La literatura nos dice que cuando llegó el primer ornitorrinco a Europa allá por el 1799 a Londres desde Australia, lo primero que intentó el profesor George Shaw fue descoserle el pico y las patas, todo convencido de que tenía entre manos un fraude. Sin embargo, el bicho en cuestión era real como la vida misma. Se dio el pistoletazo de salida para demostrar que el orni ponía huevos, tarea que costó sangre, sudor y lágrimas y que acabó con un mote para los animalitos: “bloody creatures” (“jodidas criaturas").

Fue en 1884 (atención, han transcurrido 85 años) cuando un estudiante vio poner a una hembra el ansiado huevo. Corriendo se dirigió a una oficina de correos, pasando a la historia su mensaje: "Monotremas ovíparos, óvulo meroblástico", y ahí queda eso.

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